El domingo 22 de octubre de 1978, Luis Carlos Gancedo Ron, natural de Bullacente, en la parroquia de Rellanos (Tineo), regresaba a pie al cuartel de Las Arenas, en Getxo (Vizcaya). Acababa de prestar servicio de vigilancia en un partido de fútbol disputado en el campo de Gobelas. Tenía 28 años.
Cuatro miembros de ETA lo esperaban, junto a otros tres agentes, escondidos tras una tapia. Abrieron fuego cuando los guardias civiles caminaban por la calle Máximo Aguirre. Luis Carlos y el sargento Luciano Mata Corral murieron en el atentado. Andrés Silverio Martín falleció tres días después por las heridas sufridas; el cuarto agente, Carlos Troncoso Currito, sobrevivió. ETA militar reivindicó el ataque.
El 23 de octubre se celebró en Bilbao un funeral en la intimidad. La prensa de la época recogió la asistencia de miembros de las fuerzas de seguridad y de las primeras autoridades, sin precisar sus nombres. Después, los restos de Luis Carlos fueron trasladados por carretera a Asturias.
El recuerdo de Bullacente
Luis Carlos estaba casado y tenía dos hijos. Su nombre figura en los registros de víctimas del terrorismo.
En 1978 recibió a título póstumo la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo. En 2000, un real decreto firmado por el rey Juan Carlos I le concedió la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo.