Tineo tiene, por fin, presupuesto para 2026. El Pleno municipal aprobó definitivamente las cuentas el pasado 1 de octubre, cuando ya habían transcurrido nueve de los doce meses del ejercicio, con seis votos a favor —los cinco concejales del Partido Popular y Esther López, concejala no adscrita e integrada en el equipo de gobierno—, cinco votos en contra —cuatro del PSOE y Marta Menéndez, de IU— y la abstención de Sergio Martínez, de Vox. Faltó a la votación uno de los cinco representantes socialistas, por lo que la abstención de Martínez, aunque políticamente relevante por su cambio respecto a anteriores votaciones, no fue finalmente necesaria para que el presupuesto saliera adelante.
La aprobación cierra varios meses de idas y vueltas sobre unas mismas cuentas. El presupuesto ya había generado rechazo de la oposición, una aprobación posterior en un pleno extraordinario y urgente, reclamaciones sobre el procedimiento y, finalmente, una nueva votación definitiva en octubre. El resultado pone fin, al menos de momento, a uno de los asuntos que más tiempo ha ocupado al Pleno municipal durante este año.
Buena parte del debate giró alrededor del Plan Económico-Financiero 2026-2027, que condiciona de forma directa la política presupuestaria del Ayuntamiento. Dicho de forma sencilla, Tineo cerró 2025 fuera del equilibrio presupuestario exigido por la ley y ahora está obligado a corregir esa situación. El Ayuntamiento aprobó el plan el pasado mes de mayo, después de que la liquidación del ejercicio anterior reflejara una necesidad de financiación y el incumplimiento del principio de estabilidad presupuestaria.
Ese plan no significa que el Ayuntamiento esté intervenido ni que haya dejado de poder gestionar sus recursos, pero sí que tiene menos margen y debe ajustar ingresos y gastos para volver al equilibrio. En el trasfondo pesa también la pérdida de ingresos municipales importantes durante los últimos años, entre ellos los vinculados a la antigua central térmica de Soto de la Barca, cerrada en 2020, sin que desapareciesen al mismo ritmo los costes de los servicios que presta el Ayuntamiento.

La portavoz socialista, Araceli Herrero, centró buena parte de su intervención en este punto. Reprochó al gobierno municipal que las cuentas llegasen a aprobación definitiva a estas alturas del año y sostuvo que el verdadero motivo para sacarlas adelante era cumplir con el Plan Económico-Financiero. Según defendió, no se trataba de un presupuesto especialmente ambicioso, sino de unas cuentas condicionadas por la necesidad de encajar la situación económica municipal dentro de las exigencias legales.
Herrero insistió además en que buena parte del desgaste de los últimos meses podría haberse evitado con más diálogo. La portavoz socialista defendió que su grupo tenía voluntad negociadora y que, si el equipo de gobierno hubiera explicado desde el principio con claridad la situación económica y la necesidad de aprobar unas cuentas adaptadas al plan, el PSOE habría atendido a esas razones e incluso podría haber llegado a valorar una abstención.
La alcaldesa, Montserrat Fernández, respondió que era obligación del gobierno llevar el presupuesto al Pleno y defendió que su aprobación era necesaria tanto por el cumplimiento del Plan Económico-Financiero como para facilitar la gestión ordinaria del Ayuntamiento. Reconoció también durante el debate que el nivel de inversión previsto no era especialmente elevado.
La regidora recordó asimismo las dificultades que Tineo viene arrastrando desde ejercicios anteriores para aprobar presupuestos en tiempo y forma. Ese intercambio derivó durante unos minutos en un nuevo cruce entre gobierno y oposición sobre la responsabilidad de cada etapa política, mientras el PSOE trataba de devolver el debate a las cuentas de 2026.

El otro gran eje de la sesión fue la posición de Sergio Martínez, único concejal de Vox. Martínez había votado anteriormente contra estas mismas cuentas y en esta ocasión optó por abstenerse. Durante su intervención admitió que la tramitación se había prolongado demasiado y vino a reconocer que el presupuesto no debería haber llegado hasta octubre en esas condiciones. “La senda no es la adecuada”, afirmó.
El concejal calificó además las cuentas de continuistas e insistió en dos reivindicaciones de su grupo: una rebaja fiscal y un aumento de la inversión en infraestructuras. También defendió que futuras negociaciones presupuestarias deberían seguir una tramitación más ordinaria y con mayor consenso entre los grupos.
El cambio de posición de Vox centró varias de las réplicas de Araceli Herrero. La portavoz socialista volvió una y otra vez sobre la diferencia entre el voto negativo emitido anteriormente por Martínez y su abstención en la votación definitiva. En uno de los intercambios le preguntó directamente “qué le ha firmado la alcaldesa”, en alusión a qué había cambiado para modificar el sentido de su voto.
Martínez respondió defendiendo que había actuado de forma coherente. El intercambio se prolongó en varias réplicas y contrarréplicas, con el PSOE responsabilizando al cambio de posición de Vox de parte de la pérdida de tiempo acumulada durante la tramitación y Martínez manteniendo que su postura estaba justificada.
Sergio Martínez pasó del voto contrario de anteriores sesiones a la abstención. Esther López, concejala no adscrita e integrada en el gobierno, votó a favor. Son posiciones distintas: la abstención de Martínez no fue necesaria para alcanzar los seis votos favorables frente a cinco contrarios.
Araceli Herrero volvió a insistir en el tramo final de la sesión en que el problema principal había sido la falta de negociación previa. Según defendió, la situación podría haberse resuelto antes si el gobierno municipal hubiera puesto sobre la mesa desde el principio el alcance real del Plan Económico-Financiero y la necesidad de aprobar el presupuesto. La alcaldesa rechazó esa lectura y volvió a defender la necesidad de sacar adelante las cuentas.
La votación terminó con seis votos a favor, cinco en contra y una abstención. El gobierno municipal logró así cerrar definitivamente un presupuesto que llega cuando el año está ya muy avanzado y después de meses de enfrentamientos políticos y trámites sucesivos.
Las cuentas aprobadas ascienden a 11,7 millones de euros. La votación concluye una tramitación que incluyó varios intentos de aprobación, reclamaciones y debates durante el ejercicio.
