Veinticinco mil duros al año.9
Esa era la cifra de ventas de la fábrica de manteca de Fondos de Villa que recoge la geografía médica de Tineo de 1913. La referencia aparece en el capítulo dedicado a la economía del concejo y documenta una actividad que unía la ganadería con la elaboración de alimentos y el comercio. La fábrica tenía entidad suficiente para que el autor se detuviera a anotar sus ventas anuales.8,9
La descripción de los cultivos se detiene también en Tuña: «y hasta en el profundo valle de Tuña vegeta el delicado naranjo». El autor anotó esa particularidad del valle junto a los árboles y las producciones que encontraba en el concejo.1
El jueves era día de encontrarse
El calendario tenía sus nombres propios. La Flor, el primer jueves de abril; San Blas en Tuña, el 3 de febrero; San Antonio en San Esteban de Relamiego, el 13 de junio; Maricalva en Troncedo, el 20 de junio. Después vendrían los Santos en Gera y Cotariello en San Fructuoso, ya en noviembre. La obra destacaba la fama de las ferias por el número y la importancia de sus transacciones.9
En los comercios de la villa, espaciosos y bien surtidos según aquella descripción, se atendía también a los pueblos cercanos. Al comercio local, el autor le dejó además un elogio muy concreto: «concienzudo en el peso». Era un reconocimiento a la honradez de los comerciantes al pesar lo que vendían.7,8
La actividad alcanzaba otras elaboraciones: salazones y embutidos de cerdo que se vendían fuera, un molino movido por electricidad, tejas, ladrillos y explotaciones de carbón. Entre todas esas ocupaciones, la fábrica de Fondos de Villa dejó una cifra precisa con la que asomarnos a su escala: 25.000 duros de ventas anuales. El estudio permite devolverle un lugar en la memoria económica de Tineo.8,9
El tren al que confiaban el porvenir
Para entender aquel impulso hay que detenerse en una esperanza. De Tineo se iba a Pravia en diligencia o automóvil; allí se enlazaba con la línea férrea de San Esteban de Pravia a Oviedo. Pero el estudio miraba hacia otro ferrocarril, todavía proyectado: el de San Esteban de Pravia a Ventanueva, en Cangas de Tineo. Atravesaría una parte del concejo y abriría, confiaba el autor, grandes posibilidades para dar salida al ganado, los productos agrícolas, el carbón, los minerales y la piedra de construcción.4,5
El autor describió el proyecto ferroviario como «la férvida esperanza en que funda Tineo su desenvolvimiento futuro». Esperaba que facilitara la salida al mercado de ganado, productos agrícolas, carbón y otros recursos del concejo.4,5
Boroña, papas y pan con manteca
«Boroña, dicen en Asturias». La aclaración aparece en una nota sobre el pan de maíz. Junto a los alimentos, el autor recogió algunas de las palabras con las que se los nombraba en el país.2,3
La manteca reaparece en el apartado dedicado a la alimentación de los obreros agrícolas. El pan con manteca de vacas era su merienda, según el estudio. También figuran las sopas de ajo, el potaje de legumbres, el queso, la miel, la leche y la fruta de temporada. Las papas se preparaban con harina de maíz cocida en agua, sobre la que se echaba leche en abundancia. Eran comidas que acompañaban una vida de trabajo físico.6,7