Augsburgo, Baviera · 1824
Un año después de que Rafael del Riego fuese ahorcado en Madrid, un libro publicado en Alemania contó su vida y su muerte a lectores que quizá jamás habían oído hablar de Tuña. El militar asturiano se había convertido en un símbolo europeo. Pero el escritor que relató su final decidió no firmar.
Un libro alemán para un nombre que cruzó fronteras
Don Raphael del Riego’s Leben und Hinrichtung («Vida y ejecución de don Rafael del Riego») apareció en Augsburgo en 1824, con el sello de Martin Engelbrecht. Se presentaba como un «bosquejo biográfico para amigos de la historia». Entre sus páginas convivían noticias recientes, documentos del proceso judicial y pasajes escritos con evidente intención literaria.
La historia de Riego interesaba fuera de España porque la revolución de 1820 había obligado a Fernando VII a aceptar de nuevo la Constitución de Cádiz. El pronunciamiento de Riego en Las Cabezas de San Juan, el 1 de enero de aquel año, fue el inicio de una crisis política que tuvo eco en toda Europa. Después fue diputado por Asturias y presidió las Cortes. Para unos representaba la libertad constitucional; para otros, la amenaza revolucionaria.
La literatura también recogió su nombre. Heinrich Heine lo mencionó en Almansor y Wilhelm Müller le dedicó versos. La ejecución del general, el 7 de noviembre de 1823, multiplicó ese interés. El libro de Augsburgo no nació de una curiosidad lejana, sino de una noticia que todavía conmocionaba a los liberales europeos.
De la revolución al camino de la horca
Buena parte del relato se detiene en la campaña de 1823. Los Cien Mil Hijos de San Luis habían entrado en España para restaurar el poder absoluto de Fernando VII. El ejército constitucional se desmoronaba entre retiradas, discrepancias y capitulaciones. El narrador sigue a Riego por Andalucía, tratando de reunir fuerzas mientras la derrota se vuelve inevitable.
El general fue detenido el 15 de septiembre de 1823 en un cortijo del término de Vilches, en Jaén, por un grupo en el que participaron colonos de Arquillos. El libro describe su captura con dramatismo y dedica una nota a los orígenes centroeuropeos de los habitantes de las Nuevas Poblaciones. De ahí surge una conexión inesperada con Campomanes, el ilustrado nacido en Sorriba, que participó en el proyecto de colonización.
El autor reproduce además doce coplas hostiles a los constitucionalistas, atribuidas a partidarios de Fernando VII. No sabemos si todas circularon exactamente como él las transcribió, pero muestran el ambiente de enfrentamiento político que pretendía trasladar al lector alemán.
El proceso contra Riego se apoyó en su actuación parlamentaria durante el traslado del rey de Sevilla a Cádiz. El libro recoge argumentos de acusación y defensa, e insiste en la rapidez del juicio. El 7 de noviembre de 1823 fue ahorcado en la plaza de la Cebada de Madrid. Tenía treinta y nueve años.

La noticia que llegó demasiado tarde a Londres
Uno de los episodios más humanos aparece en las páginas dedicadas a su familia. Miguel del Riego, hermano del general, y María Teresa, esposa de Rafael, habían buscado en Londres apoyos diplomáticos para salvarlo. El libro reproduce gestiones dirigidas a representantes franceses en octubre de 1823.
El 14 de noviembre, Miguel escribió al político británico George Canning. Rafael llevaba una semana muerto. La respuesta, fechada el día 16, explicaba que la noticia de la ejecución ya había llegado a Londres desde París y que cualquier intervención era imposible. Las cartas familiares de Rafael y la historia de Teresa permiten acercarse al hombre que había detrás del uniforme.
Lo que contó, lo que imaginó y lo que se equivocó
La obra no es una crónica neutral ni siempre exacta. Al lado de noticias y materiales documentales aparece un sueño fantástico en el que Riego es recibido entre héroes europeos. Es una escena literaria, no un episodio que debamos atribuir a la vida real del general. La narración de sus últimas horas utiliza también recursos dramáticos que no pueden darse por probados.
Hay un error especialmente importante: el autor afirma que el cadáver fue descuartizado. Según la biografía oficial del Congreso de los Diputados, el descuartizamiento previsto en la sentencia no llegó a ejecutarse. El contraste ayuda a entender la naturaleza del libro: no solo narró la muerte de Riego, también contribuyó a construir su leyenda.
¿Quién escribió aquella historia?
La portada no ofrece una firma. Gloria Sanz Testón, autora de la traducción española, apuntó en su introducción la posibilidad de que el escritor fuese un militar bávaro relacionado con la intervención de 1823. El texto también remite a publicaciones alemanas, entre ellas una historia de España de Heinrich Seel y un suplemento de la Allgemeine Zeitung del 2 de diciembre de 1823. Son fuentes utilizadas por el anónimo, no nombres que permitan identificarlo.
Una biografía de Victor Aimé Huber (1800–1869) ofrece otra conexión sugerente. Según una semblanza publicada en 1874, el escritor alemán estuvo en Madrid durante la revolución liberal, frecuentó aquellos círculos y se inscribió en la Milicia Nacional. Viajó por Andalucía y, en otoño de 1824, regresó a Augsburgo, donde vivía su madre, la periodista y escritora Therese Huber.

La estancia española y el vínculo con Augsburgo encajan con el ambiente en el que surgió la biografía. No bastan, sin embargo, para atribuirle el libro: ninguna firma, contrato o testimonio editorial conocido establece esa relación. El nombre de Martin Engelbrecht en la portada identifica a la casa impresora, no al autor.
La edición española del libro
Gloria Sanz Testón tradujo la obra al español en una edición publicada por el Ayuntamiento de Tineo en 2022. Dos siglos después, el volumen conserva un valor singular: muestra cómo se veía desde Alemania el hundimiento de la revolución española, entre noticias verificables, convicciones políticas y escenas imaginadas.

